Domingo 5.
Doctora Halvorsen:
No dormí bajo el edredón. Le escribí el domingo pasado que dormiría en la cama hecha, bajo el edredón, con la puerta entornada sin estar cerrada, y pasé la noche encima, vestida, con los zapatos puestos, como quien se tumba en una cama de hotel esperando un tren. Una no se mete en una cama que se ha hecho para otra persona. Una se sienta en el borde, espera a tener un buen motivo, y el motivo no llega.