FatalFang
Bagua
01

#001 — Me quedé con la llave

1 min de lectura294 palabras11 de septiembre de 2026Gratis

Confesión recibida por formulario anónimo. Nombres cambiados. El resto, no lo sabemos.

Lo dejamos en febrero. Limpiamente, como adultos: un café, una lista, dos cajas. Él recuperó su consola, yo recuperé mi cafetera, y nos intercambiamos las llaves sobre la mesa como dos espías devolviéndose los rehenes.

Solo que yo había hecho una copia, en octubre, cuando él lo perdía todo. Nunca lo supo. Nunca se lo dije.

Nunca entré. Lo juro. Ni una vez. Solo quería… tenerla. Saber que existía una puerta, en algún lugar de esta ciudad, que todavía podía abrir.

En mayo se fue a vivir con alguien. Me enteré por una story — no la suya, la de la chica, que había etiquetado el piso como se etiqueta un restaurante. New home 🏡. Mi piso. Mi sofá, con una manta encima que yo no conocía.

Me pasé tres semanas mirando la llave en el cajón de mi cocina.

El 12 de junio pasé por delante del edificio. Por casualidad. Es mentira, pero es lo que me dije. Empujé el portal. Subí al tercero. No saqué la llave.

Llamé al timbre.

Abrió ella. Sonrió, dijo “¿sí?” con esa voz de la gente feliz que no espera nada malo. Y detrás de ella, en la consola de la entrada, en el platito donde poníamos nuestras llaves, las nuestras, había dos juegos. El suyo. Y el de él.

Con la llave que yo le había devuelto en febrero.

“Creo que me he equivocado de planta”, dije.

Bajé. Tiré mi copia por una alcantarilla de la rue de la Roquette. La oí caer durante mucho tiempo.

Lo que no le he contado a nadie: antes de tirarla, la besé. No me preguntéis por qué. No sé qué significa, y no quiero que nadie me lo explique.