Confesión recibida por mensaje de voz, transcrita. La persona pidió que mantuviéramos las vacilaciones. Las mantuvimos.
Soy la testigo. Era la testigo. Bueno — lo sigo siendo, técnicamente, la boda se celebró, hay fotos, salgo en ellas, sonrío.
Lo que nadie sabe es que la víspera, a las once de la noche, estuve cuarenta y siete minutos al teléfono con el novio y me preguntó si, en mi opinión, debía cancelarla.