Cláusula 13 — Testimonio. Cada una de las partes conserva la propiedad exclusiva de sus escritos, notas y grabaciones. Ninguna podrá hacer uso de ellos contra la otra, ni ser llamada a declarar contra ella.
El domingo 22 de noviembre, de 6:00 a 7:10, pasé a limpio los veintisiete minutos y catorce segundos. A mano, en el cuaderno verde número cuarenta y cuatro, a continuación de Perpiñán. Tres mil ochocientas doce palabras, los corchetes, las horas. En el margen, a lápiz, como hago con todo el mundo desde 2020: las velocidades. Página 31, junto a la moto: 190 (4/10). Luego guardé el cuaderno en la caja, debajo de mi cama.
Ya no duermo en mi habitación. La llave se ha quedado en la cerradura, por dentro. La puerta, abierta.
El viernes 4 de diciembre, a las 7:15, dijo que se iba dos días a Lyon, Part-Dieu, una torre, un problema de fachada. Diecinueve palabras. Seis segundos. Ciento noventa. Unté mi tostada. No pregunté nada. Nada, en el contrato, me obliga a señalar una velocidad.