Empecé el piano el 5 de marzo de 2005. Lo dejé el 26. Mi madre se enteró el 10 de septiembre, en el mercado de Shanxi Lu, por la profesora Fu, que le dijo que me echaba de menos.
Tres semanas es mi promedio. El dibujo aguantó cinco semanas. Las olimpiadas de matemáticas, un trimestre. El chino clásico, dos meses, porque era verano y no había otra cosa. La pintura al óleo duró mucho más, pero también tiene una fecha, y la daré.
Así se deja una cosa a los siete años.
El 26 de marzo, al final de la clase, le dije a la profesora Fu que mi madre prefería que lo dejáramos ahí. Puso cara triste y me dio un caramelo de leche. No llamó por teléfono para comprobarlo. Uno no llama a una madre para devolverle dinero, y el trimestre estaba pagado hasta finales de junio.